30.10.16

METEMPSICOSIS: MEDIOCRIDAD

Lo natural dejó de serlo porque nadie se conformaba con la normalidad. Parecía que tanto los progresos tangibles como de pensamiento, que introdujeron aceleradamente en su vida, apenas hubiesen necesitado milenios de incubación. La mediocridad había ganado la batalla.

Continuaron los experimentos al tiempo que maltrataban al planeta: la tierra, los océanos, ¡hasta el aire que respiraban! Y con tantos adelantos... 

Un minúsculo fragmento de Metempsicosis.

© Pilar Cárdenes

2.10.16

METEMPSICOSIS: FRAGMENTO

Casi era de noche cerrada cuando, surgida de las sombras, vi correr a una persona de pelo largo que se ocultó tras un árbol. Se movía de uno a otro a una velocidad asombrosa, pero deduje que si quería hacerme daño, ya lo habría hecho. Cada vez se acercaba más, sin preocuparse mucho en ocultarse. Le seguí el juego haciéndome el despistado, hasta que sentí una pequeña pedrada en el hombro. Me volví para defenderme y encontré a una joven, que con el dedo índice sobre la boca...

La novela "Metempsicosis", en formato ebook, está publicada en el siguiente enlace:

16.9.16

REGOCIJO


A veces los personajes me sorprenden con sus ideas. En este caso, la vehemencia para expresar su opinión sobre la libertad de crear, tanto si sale bien como si no, pero...:
"Se produce el milagro y todo empieza a hablar con tal intensidad que resulta difícil compararse a cualquier otro regocijo".

13.3.16

VALOR DEL SILENCIO

Despojada de cualquier indicio de esperanza, continuó remendando trapos en silencio sin fuerzas para hablar con Cristina, que se volvió más autosuficiente y charlatana. Se las ingeniaba para distraerla con historias incoloras. Pero ¿cómo explicarle, sin ofenderla, que a veces el silencio puede ser el compañero más cariñoso y generoso?
Fragmento de Hábito blanco

© Pilar Cárdenes

19.2.16

BANDA SONORA

Alguien me dijo que “Hábito blanco” tenía banda sonora, cosa que me hizo mucha gracia porque nunca se me había ocurrido pensarlo; pero insistió en saber cuál era la música que yo imaginaba cuando escribía ciertos fragmentos en los que hacía referencia a determinados compositores o cantantes, sin especificar el tema concreto; en otros sí. Y me llevé la enorme sorpresa de que la música igual que forma parte de mi cotidianeidad, también lo hiciera a lo largo de la novela.  Entonces me dio por recopilarlos en Google +, ya que el nuevo formato permite crear colecciones. Si no me he dejado ningún tema atrás, al hacerlo de memoria,  en el siguiente enlace están todos.

Pilar Cárdenes

23.1.16

INCOMUNICACIÓN

"Mientras lo preparaban, pensó que podía haber sido uno de sus hijos quien estuviera con la vida pendiente de un hilo, o peor aún, sin ella. Le recorrió un escalofrío por la espalda que se expandió como la niebla hasta helarle el alma. Y le vino la molesta sensación de estar un poco en deuda con ellos. Sabían que los quería y se preocupaba; también ellos a él. Pero, tal vez, había un punto de incomunicación que daba como resultado que ninguno se sintiera totalmente satisfecho. Debería mejorar algunas cosas, aunque en ese momento no tenía claro qué y mucho menos cómo. Durante las dos horas siguientes supieron más el uno del otro que en todos los años transcurridos desde que naciera Esteban".    

19.12.15

Encuentro con DAG SOLSTAD


Gracias a una amiga traductora, la barrera del idioma no fue obstáculo para que Solstad se mostrara cercano, sencillo y encantador en este encuentro donde hablamos de su obra, y se interesó por algunos aspectos de mi humilde novela Hábito blanco.  Cuando finalizábamos, el escritor soltó un par de frases en español. Sabía la reacción de sorpresa que conllevaba. Entonces me dijo que había estado viviendo por dos veces en Méjico: la primera, seis meses en los años ochenta; la otra, dos meses cuando se celebraron los mundiales de fútbol. Esta segunda vez sabía que en su misma calle residía García Márquez, y se puso a buscar en la guía telefónica por la palabra “G” y no por la “M” como hubiera hecho cualquier noruego… Solstad esbozó una sonrisa con ese recuerdo y nos despedimos.

El autor de Pudor y dignidad  explicó su obra a un periodista de El País de la siguiente manera:  “Los setenta es la época de los relatos y las novelas experimentales. Buscaba una nueva manera de escribir, quería experimentar como hacía l’avant-garde. Después, en los ochenta vino una época más política con novelas como Intento de descifrar lo impenetrable y Roman 1987, que recibió el premio del Consejo Nórdico. El período de los noventa es el que llamo el de las novelas reflexivas, o el de las novelas breves como Pudor y dignidad, T. Singer o La noche del profesor Andersens. Y ahora son los libros del tiempo extra. Siento que ya he dicho todo lo que quería, pero como aún estoy vivo, sigo escribiendo. Pero de otra manera. Ahora estoy más liberado, porque siento que ya he cumplido con mi deber como escritor. Eso no quiere decir que no ponga todo mi empeño en que sean muy buenas.”